Por FÉLIX MANZUR JATTINEl tratado de libre comercio entre Colombia y los EE.UU. no sólo le abrirá las puertas a un mercado de más de 270 millones de consumidores, sino que también implicará una serie de desafíos que pondrán a prueba toda su fuerza empresarial y gubernamental.
A partir de este momento entra en juego el desarrollo del país en materia de infraestructura vial, férrea, marítima y aérea. A ello se suma la suerte de varios sectores productivos que aún no han alcanzado niveles óptimos de competitividad, tal como el mismo ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, lo dijo. Pero ya no hay marcha atrás, Colombia entró a las grandes ligas del comercio exterior. Aún así, las preguntas que surgen en este momento son: ¿Colombia está preparada para enfrentar los retos que trae el TLC, con EE.UU.?, ¿quiénes saldrán ganadores y perdedores? En América Latina Colombia ocupa el último lugar en carreteras pavimentadas por cada mil habitantes y es de los últimos en todo el mundo.
La ventaja la tendrán, entre otros:
Exportadores. Las empresas exportadoras son las grandes ganadoras del TLC, porque les permitirán vender en el mercado estadounidense sin pagar aranceles. Además podrán acceder a un mercado de más de 280 millones de consumidores.
Floricultores. EE.UU. es el principal mercado para las flores colombianas, gracias a los beneficios otorgados por Atpdea, que permiten exportar a ese país sin pagar aranceles. Con el TLC ese beneficio se mantiene.
Textiles. Todos los productos que ya se exportaban a EE.UU. sin pagar arancel podrán seguir haciéndolo en forma permanente. Pero además, a ellos se sumaron los que tienen que ver con cortinas y productos de lencería. Por otra parte, aquellas materias primas provenientes de Ecuador, Perú y EE.UU., podrán usarse para producir prendas cobijadas por el tratado.
Industria. Los bienes que se producen en el país tendrán acceso a los EE.UU. sin pagar aranceles.
Laboratorios internacionales. Se mantendrá la protección que se les da actualmente en propiedad intelectual.
Productores de maíz. El maíz importado desde EE.UU., podrá entrar al país sin pagar aranceles y sin ninguna restricción desde el primer día de vigencia del TLC, que se espera que entre en vigencia a mediados o finales del 2012. El sector agropecuario cordobés y del Caribe será severamente golpeado y tendrá que cambiar su aparato productivo y fortalecer su estrategia en biocombustibles, cacao, hortifruticultura, maderables. Eso significa que el sector queda desprotegido frente a la competencia internacional, a juicio de los cerealistas, el gobierno anterior hizo un mal negocio.
Arroceros. El arancel que protege a los arroceros colombianos de las importaciones se desmontará gradualmente durante 19 años, lo que quiere decir que los cultivadores deberán empezar a mejorar su competitividad. Pese a ello, el panorama es complejo, toda vez que sus pares estadounidenses reciben grandes subsidios de su Gobierno.
Avicultores. La protección que hoy tiene el sector se desmontará en un plazo de 18 años, y antes de que ese plazo comience a correr habrá un período de cinco años de gracia. EE.UU. podrá exportar a Colombia alrededor de 26 mil toneladas anuales de cuartos traseros de pollo, y esa cuota se incrementará en un 4,5% anual.
Los avicultores habían propuesto que el ingreso de trozos de pollo no debería ser superior a mil toneladas al año.
Azucareros. EE.UU. aprobó un incremento de las exportaciones colombianas de azúcar. La idea de ese Gobierno son 50 mil toneladas anuales. Ese aumento, sin embargo, es irrisorio frente al objetivo que tenían los azucareros: lograr una cuota de 580 mil toneladas anuales.